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sábado, junio 10, 2006

Análisis Político.

Invitado especial de nuestro blog hoy día es el Compañero: José Ramos Bosmediano, Maestro, ex Secretario General del SUTEP (Sindicato Unico de Trabajadores de la Educación del Perú), y el análisis que a continuación vamos a postear, ha sido realizado para el pronunciamiento de dicho Sindicato con respecto a las últimas Elecciones Presidenciales en nuestro país. Agradecemos desde allá a su contribución a este pequeño espacio. (los contenidos del presente documento son exclusivamente de uso de información y no necesariamente representa nuestra opinión).

Documento de insumo para el Pronunciamiento del SUTEP, después de las elecciones del 4 de Junio.
Por: José Ramos Bosmediano

1. Ha concluido el proceso electoral general con una derrota importante de la derecha más neoliberal y ultrarreaccionaria representada por Lourdes Flórez Nano en la primera vuelta; el pase a segunda vuelta de dos posiciones liberales: una, la representada por Humala, más radical en su posición antineoliberal y de enfrentamiento con las transnacionales imperealistas; la otra, la del APRA, con una posición liberal más moderada que le acerca al neoliberalismo con rostro humano de la "tercera vía". La segunda vuelta consistió una competencia de dos fuerzas liberales, en la cual el aprismo demostró su carácter de parachoque de la gran burguesía neoliberal para defender el modelo y el sistema capitalista en las condiciones de la globalización actual, por lo cual la ultraderecha derrotada en la primera vuelta debió "tapar sus narices" para derrotar a Humala votando por García, con todos sus medios de comunicación y su dinero. La ironía está en que los más recalcitrantes neoliberales ganaron al final después de haber sido derrotados en primera vuelta. 2. El triunfo de Humala en primera vuelta y su alta votación en la segunda constituye el rechazo de los sectores populares de la población al modelo neoliberal y al sistema imperante de explotación, viendo en el líder del nacionalismo liberal la representación de las aspiraciones democráticas, nacionales y de transformación social de las masas oprimidas. En esto las masas no se equivocan en tanto y en cuanto todos los demás partidos de la derecha, incluido el APRA, no se enfrentan al sistema sino que lo defienden; y la única fuerza de izquierda, el MNI, carece de capacidad para presentar propuestas diferentes a las de Humala. Las masas no perciben las limitaciones del nacionalismo burgués de Humala, sino que perciben en el discurso humalista una posición más clara, más firme y decidida contra las clases dominantes. 3. Con el triunfo de García ha ganado, como con Toledo el 2001, el neoliberalismo y el imperialismo yanqui. A una semana de la victoria, el APRA ha dejado bien claro que no tocará los negocios de las transnacionales, de las AFPs, de las service y de los negocios mineros. Sólo anuncia recortes en los sueldos burocráticos y algunas otras medidas policiales para hacer un poco llevadera la vida de los ciudadanos en las grandes ciudades frente a la delincuencia común. En Educación el gran anuncio consiste en poner en marcha el inútil sistema de acreditación, certificación y evaluación de la calidad educativa, de maestros e instituciones educativas, de acuerdo con la neoliberal Ley 28044, además de prolongar el horario de clases, de cuya inutilidad dan cuenta los estudiantes chilenos con su lucha que ha puesto al descubierto el sistema educativo impuesto por Pinochet en la década del 80 y que el fujimorismo ha calcado para el Perú y el toledismo lo viene aplicando con el asesoramiento de los reformadores cristianos y el apoyo del Consejo Nacional de Educación. 4. El régimen que seguirá al de Toledo, vale decir el nuevo régimen aprista, será la continuación del neoliberalismo en el Perú y de una política internacional peruana de seguidismo a la administración Bush en contra de la tendencia nacionalista y anti-imperialista de Venezuela y de Bolivia, tomando como pretexto las inadecuadas intervenciones del Presidente Chávez en favor de la candidatura de Humala Tasso, lo que no constituye el asunto central de la lucha de Venezuela y Bolivia para avanzar en la lucha por la soberanía de los pueblos latinoamericanos frente al imperialismo, discusión que el humalismo no supo dar, así como tampoco los que dicen representar a la izquierda en el Perú. Desde esta perspectiva, no hay ninguna garantía de que el Perú de los próximos años, bajo la administración aprista, pueda empezar siquiera a resolver sus problemas fundamentales: agrario, cultura y educación nacionales, industria nacional, medio ambiente, trabajo y seguridad social, pobreza en general, ciencia y tecnología para el desarrollo del país, Amazonía, defensa de recursos naturales... 5. Es indudable que el país está eventualmente polarizado, siendo el humalismo el polo que atrae a las masas explotadas, pero que carece de un proyecto integral de nuevo Estado, pues su discurso sólo ofrece mejorar el sistema capitalista de explotación atacando los lados más visibles de esa explotación y dominación imperialistas, sin tener en cuenta las raíces históricas y estructurales de la crisis integral que vive el país, ya que Humala acaba de declarar que él no es ni de derecha ni de izquierda, mismo velasquismo que proclamaba "ni capitalismo ni socialismo"; quedando claro que desde el punto de vista de la lucha liberadora, el nacionalismo humalista no da la perspectiva de transformación integral que requiere el país y que buscan las masas oprimidas. 6. Al pueblo peruano, a los trabajadores y a los maestros en particular corresponde luchar para que el próximo gobierno no sólo cumpla con sus promesas electorales, sino para incorporar a la lucha los planteamientos más progresistas del humalismo, exigiendo a éste también consecuencia con sus planteamientos reformistas, pues teniendo en sus filas dirigentes de distintas tendencias no garantiza, de por sí, que seguirá enarbolando sus propuestas originales. No debe haber, pues tregua al nuevo gobierno. 7. Una bandera inmediata de lucha es la derrota que hay que asestar al TLC que Toledo ha concedido a Bush y que el APRA está dispuesto a votar favorablemente en la presente legislatura, lo que ya de por sí significa la primera traición a sus poses de crítica al TLC. Para la los maestros la lucha debe recuperar las banderas de una nueva educación tomando a la escuela pública como la base institucional y política central, desechando los planteamientos de la reforma neoliberal que en los últimos años se ha introducido en la plataforma de lucha del SUTEP, como aquella de la jornada "completa" como sinónimo de "calidad educativa", o la "duplicación" del sueldo magisterial por el gobierno de Toledo, o el programa de "educación para todos" que el Banco Mundial ha vendido a los países pobres como máscara de su proyecto privatizador. 8. En síntesis, el 4 de junio no se ha abierto ningún proceso de cambios con el nuevo gobierno aprista que se instalará el 28 de julio. Al contrario, la ultraderecha neoliberal efectivamente ha prestado sus votos a García para seguir manteniendo el sistema y su modelo neoliberal, lo que se refleja en el rostro alegre que viene exhibiendo Pedro Pablo Kuczynski. La lucha del pueblo y de los trabajadores continuará. La lucha electoral municipal y regional en el segundo semestre debe asumirse como una confrontación entre el pueblo y los sectores dominantes.
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